PRANAYAMA

Taller de cinco hrs de duración (repartido en dos días)

RESPIRA

Respiras y sabes que estás vivo.
Respiras y sabes que todo te está ayudando.
Respiras y sabes que tú eres el mundo.
Respiras y sabes que la flor está respirando contigo.
Respira por ti mismo como respiras para el mundo.
Inhala y exhala compasión alegría.
Respira y se uno con el aire que respiras.
Respira y se uno con el río que fluye.
Respira y se uno con la tierra que pisas.
Respira y se uno con el fuego que te ilumina.
Respira y se y rompe la idea de nacimiento y muerte.
Respira y ve que la impermanencia es la vida.
Respira por tu alegría de ser estable y tranquilo.
Respira porque tu dolor fluya lejos.
Respira para renovar todas las células de su sangre.
Respira para renovar las profundidades de la conciencia.
Respira y mora en el aquí y ahora.
Respiras y todo lo que tocas es nuevo y real.

Maestro Zen Thich Nhat Hanh

Prana es el aliento, la energía, la fuerza vital, y todas las funciones  físicas, energéticas, mentales y emocionales no podrían tener lugar sin el Prana. Corre por los conductos energéticos y por las venas y arterias durante el día y se detiene en el pericardio durante la noche. Es la primera respiración en el individuo y será la última cuando prana, al morir, se retire del cuerpo.

 

La energía se adquiere básicamente a través de la respiración, pero también mediante la alimentación, el descanso y el sueño.  Si nos lo proponemos, podemos aumentar nuestra fuerza vital, pero también, por descuido, podemos malgastarla.

 

La consciencia es también energía y cuando se piensa, se dice y se hace con consciencia, se gana energía.

Este microuniverso que es el ser humano contiene los mismos elementos que están fuera: tierra, agua, fuego, aire y  éter. Mediante las técnicas yóguicas se aprende a regularlos y armonizarlos. A través de la acción correcta sobre Prana también se equilibran la flema, la temperatura, la linfa y el aire e incluso los elementos más sutiles se armonizan.

El equilibrio es salud; la ruptura del  equilibrio es enfermedad. El control sobre Prana favorece el sistema inmunitario, el metabolismo, el sistema nervioso y la mente. Hay una antigua definición de yoga que reza: “Yoga es la reunificación de las energías dispersas”.

La fuente de Prana por excelencia es la respiración. Una respiración adecuada no solo favorece la oxigenación, sino la acumulación de Prana y por tanto el mejor funcionamiento del cuerpo y de la mente. Prana y mente están estrechamente ligados y por eso en el yoga decimos que la mente es el jinete y la respiración es caballo.

Respiramos de quince a veinte veces por minuto. Hay que aprender a respirar más pausada y uniformemente. Una mala respiración es como una espina en el sistema nervioso que lo agita; una respiración regular es un verdadero bálsamo.

 

Tan estrecha es la interrelación entre la mente y la respiración, que todo estado de ánimo crea un tipo definido de respiración y toda clase de respiración determinado estado de ánimo. No respiramos igual cuando estamos tranquilos o ansiosos, tensos o distendidos, preocupados o confiados. Y de la misma manera que un estado de ánimo distorsiona la respiración, una respiración armónica favorece estados de ánimo positivos.

 

Se ha dicho: “No hay Hatha yoga sin respiración”. El control respiratorio es esencial en el yoga, porque a través del mismo se conquista un estado de mente muy importante que se llama pratyahara o retracción sensorial, que favorece la fecunda interiorización y la captación de la naturaleza real que se esconde tras la mente ordinaria.

 

El pranayama es un medio idóneo para disolver el pensamiento y poder acceder al yo profundo. La mente quieta surge cuando hay una suspensión de la respiración, lo que denominamos en el yoga kumbhaka o retención del aliento, que no solo tiene como finalidad la de otorgar salud psicosomática, sino la de abrir un pasadizo hacia la mente profunda y serena, bien distinta de la caótica e inestable  de superficie, alterada por apegos y odios.

 

Tan importante es el pranayama o regulación y control del Prana que en la antiguedad surgió una escuela denominada de los pranavadins, que trabajaban sin descanso sobre la reunificación de prana. Para ellos ninguna técnica del Hatha yoga tenía real valor, más allá de lo puramente somático, si no se practicaba con asiduidad el pranayama.

 

 

Como somos criaturas básicamente respirantes, no es exagerado decir que por la conquista de la respiración a la conquista del espíritu. Respirar, pues, no solo para vivir físicamente, sino para hacerlo espiritualmente. Los pranavadins eran grandes expertos en el control respiratorio, como lo eran los auténticos faquires rasayani o faquires de la alquimia interior.

 

Como el pez se alimenta, nace, vive, muere y se  reproduce en el agua, los seres humanos lo hacemos en el océano de Prana.